Terminología: Roba hombres.

Nunca me ha gustado el término “roba hombres” o “roba esposos”, nadie roba a alguien, no se puede robar a una persona, no es como un secuestro. Pensándolo un poco nunca he escuchado a alguien llamar a un hombre “roba mujeres”, la idea suena ridícula, un hombre que se acuesta con la mujer de otro no tiene sobre nombres, la mujer en seguida se vuelve una “puta”, “zorra”, “fácil”. 

Decir “roba hombres” suena como quitarle la voluntad al otro, cuando en realidad las personas acceden a tener un amorío; siendo conscientes de lo que implica, aceptan.

Aunque es verdad que nadie planea tener un amorio, la atracción con otra persona simplemente se va dando en una sola charla o a través de varios meses, sin que los implicados puedan evitarlo de otra forma más que de plano dejar de verse, tratarse, convivir, aunque a veces resulta imposible, por la situación o por falta de voluntad. En cualquier momento alguno de los involucrados puede distanciarse, sí no lo hacen, no pueden acusar a la otra persona de robar nada. Ambas partes deciden tener un amorío a pesar de las consecuencias fatales, para su o sus parejas.

Támpoco es que los infieles se involucren en un amorío para dañar a sus parejas “oficiales”, de hecho la mayoría cree que puede engañar a su pareja, manteniendo su amorío en secreto. No es que no quieran a sus parejas oficiales, es que a pesar de quererlos, sienten atracción por otros, y luego esa atracción desencadena un romance.

Background.

Les parecerá extraño, entiendo que no me crean, pero sepan que yo si creo en el amor, solo que para mi el amor se aleja de las concepciones socialmente aceptadas.

Cuando mi padre se caso con mi madre, ya había estado casado antes, incluso tuvo un hijo con su ex esposa., después estuvo viviendo con otra mujer, aunque nunca se casaron, si llego a tener un hijo con ella.

El engaño a mi madre al menos con tres mujeres distintas, antes de que ella decidiera echar sus cosas en una bolsa de basura y tirarlas a la calle, justo antes de mi cumpleaños número 11. Recuerdo esa noche, la recuerdo llorando, por primera vez en la vida, en el baño, lloraba tan fuerte, no se que hice en ese momento, me gustaría decir que la abrace, y le dije que era la mejor, la verdad creo que solo cerré la puerta y me aleje despacio a mi cuarto sin saber que hacer.

Al poco tiempo el estaba de vuelta en la casa, pero una relación tan dañada no podía mantenerse en pie, en poco más de un año él se fue, dejándonos a mi hermano y a mi con mi madre.

Él se fue a vivir a una pequeña casa, recuerdo que me llevó a visitarla, me pareció pequeña y miserable, me hizo sentir tan triste. Por aquella época discutía de forma constante con mi madre, y hacia lo que fuera por molestar a mi hermano menor.

Tras unos meses, mi padre se mudo con su pareja, si, con la última con la que había engañado a mi madre. ¿Cómo lo supe yo a la “inocente” edad de 13 años? Fácil, mi madre me lo dijo, en una de nuestras discusiones, ella sentía que peleaba con ella porque la culpaba del divorcio, entonces me dijo porque se habían divorciado, me contó de Claudia, que vivían juntos, que mi padre realmente nunca vivió en aquella pequeña casa que visité, no, que el mudo sus cosas a casa de Claudia tan pronto se fue de nuestra casa.

Siempre he creído que el amaba a mi madre, a mi hermano, a mi, pero el ama más la vida, su estilo de vida, que es incompatible con algún otro. Se incluso que ha engañado a Claudia más de una vez.

Alguna vez leí en alguna revista pseudo científica sobre unas cosas llamadas Alelos, un Alelo, de acuerdo a la búsqueda que acabo de hacer en internet es cada una de las maneras en que puede manifestarse un carácter o un gen. Aparentemente hay uno en concreto, el Alelo 334, que regula la hormona vesopresina,  el receptor de esta hormona está conectado con el sistema de recompensas del cerebro. Estudios han demostrado un grado de relación entre la presencia de este Alelo con la infidelidad, aunque actualmente se considera solo una especulación. De cualquier forma, sí es así, estoy segura de tener ese Alelo 334, y de que me lo heredo mi padre.

Ya se que he dicho que no intentaría justificarme, solo pensé que esta breve cápsula informativa tendría su mejor espacio en este relato, en esta sección.

El inicio.

Un cliche, eso es lo que somos.

Tengo algo por sus ojos, por sus largas pestañas, por su manera de mirarme. La chica nueva anda con su jefe, el titular de siempre, distintos protagonistas.

Llevaba ya seis meses desde que me transfirieron a esa escuela, secundaría Francisco I. Madero, en una de las nuevas colonias en la ciudad, era usual platicar con él temas de trabajo, nada más. Me veían como una sangrona, una estirada, probablemente él me veía así también, hasta el día de su cumpleaños.

Cuando me enteré que es 15 años mayor que yo, me fui de espaldas, se veía mucho más joven. Mis (so called) “investigaciones de campo”, durante las cuales bucee por internet para encontrar cualquier cosa sobre el no me habían dado ninguna pista, aunque una corta búsqueda en Facebook si me permitió saber que era casado, y que tenía tres hijas, dos de ellas gemelas, todas idénticas a él. En el Facebook de su esposa había numerosas fotos de su viaje a Disney, el nacimiento de su segunda hija, y de la familia feliz comiendo en restaurantes caros.

La chica nueva anda con su jefe, que además es casado.

Se bien lo que piensan, palabras como rompe-hogares, y puta deben de estar en sus cabezas. Además debo decir que yo misma vivo con mi novio, hemos tenido una relación estable por varios años. Y no, no escribo para justificarme, a lo más lo que intento es explicarlo todo, no es que eso vaya a arreglar algo. Prefiero decir que escribo para todas las otras chicas como yo, a las que la sociedad no entiende.